Para vaciar la cabeza hace falta un solo sitio donde soltarlo todo en pocos segundos, sin elegir lista ni fecha en el momento en que pasa la idea, y después algo que lo ordene. Con XNeuronal mantienes pulsado el botón y lo dices todo de corrido: lo convierte en tareas, recordatorios y notas, te avisa a la hora o al llegar al sitio adecuado, y te devuelve la lista cuando se la pides.
La idea que pasa, y se va
Vas andando a la estación y piensas que tienes que llamar al taller. En la ducha, el formulario del colegio. En un semáforo, una idea de regalo para el cumpleaños de Leo. Diez minutos después no queda nada, o solo la sensación de haber olvidado algo.
No es falta de voluntad. Una idea que llega en mal momento tiene que apuntarse en ese mismo instante, o se va. Y guardarla en la cabeza «hasta luego» tiene un precio: das vueltas a lo que no puedes olvidar y queda menos sitio para lo demás. Es buena parte de lo que se llama carga mental: usar tu propia cabeza como lista de tareas.
Cuando la cabeza va deprisa, cuando piensas en voz alta y saltas de una idea a otra, se nota todavía más. Diez ideas en una hora, y ninguna en el momento en que podrías hacer algo.
Vaciar la cabeza: lo que funciona, con cualquier herramienta
El método tiene nombre en inglés, el brain dump: sacarlo todo de la cabeza de una vez, sin ordenar. Unas pocas reglas lo hacen eficaz.
- Un solo sitio. Una libreta, una nota, una aplicación, da igual, pero uno solo. Tres sitios son tres sitios que revisar, es decir, ninguno.
- Apuntar en segundos. Si apuntar algo exige abrir la lista correcta, elegir una fecha y una prioridad, la idea esperará a «luego». La herramienta buena es la que puedes usar andando.
- No ordenar mientras apuntas. Se ordena después, con la cabeza fría. Hacer las dos cosas a la vez es la forma más segura de no apuntar nada.
- Un momento para cada cosa. Una tarea sin momento sigue siendo un pensamiento que da vueltas. «Mañana por la mañana», «al llegar a casa», «el sábado»: aunque sea vago, un momento la saca de la cabeza.
- Un vistazo al día. Por la noche, para soltar lo que queda antes de dormir, o por la mañana, para saber por dónde empezar. Cinco minutos bastan.
Por qué se abandonan tantas aplicaciones de recordatorios
Muchas aplicaciones de tareas están pensadas para quien disfruta ordenando: proyectos, etiquetas, prioridades, sublistas. Está muy bien para organizar una semana de trabajo. Es demasiado cuando una idea te viene por la calle: abrir, elegir, escribir, y la idea ya se ha ido.
La segunda trampa es más discreta. Las tareas atrasadas se acumulan en rojo, el contador sube y la aplicación se convierte en un sitio que prefieres no abrir. Una lista que te hace sentir culpable ya no sirve para nada.
Lo que aguanta en el tiempo es la herramienta que menos te pide al apuntar, y que vuelve a ti en el buen momento en lugar de esperar a que tú vuelvas a ella.
Lo que hace XNeuronal
XNeuronal es una aplicación que recuerda lo que le dices. La abres, mantienes pulsado el botón, hablas y sueltas. También puedes escribir si lo prefieres. Nada que elegir: ni lista, ni carpeta, ni categoría.
Por la noche, por ejemplo, puedes soltarlo todo de un tirón: «Mañana a las 9 llamar al taller por la ITV, comprar pilas, la idea para Leo es un libro sobre volcanes, y al llegar a casa, firmar el formulario del colegio». El asistente lo ordena él solo: un recordatorio, una tarea, una nota, un recordatorio por ubicación. Cuando un solo dictado ha dado varias fichas, te muestra un resumen de todo lo que ha guardado.
A partir de ahí, es él quien vuelve a ti:
- A la hora, o en el sitio adecuado. «Mañana a las 9» da un recordatorio con fecha. «Al llegar a casa» da un recordatorio que suena cuando llegas, sin preguntarte a qué hora: es el trayecto lo que lo activa. La primera vez, simplemente te pide la dirección de tu casa.
- Leído en voz alta, si quieres. Un recordatorio puede leerse en voz alta al llegar, práctico con las manos ocupadas o el teléfono en el bolsillo. Se ajusta por categorías.
- Incluso sin conexión. Los recordatorios ya creados están programados en el propio teléfono: suenan también sin red.
- Sin duplicados cuando te repites. Si vuelves a decir una idea que ya estaba apuntada, refuerza la ficha que existe en lugar de crear otra. Útil cuando ya no sabes si lo habías dicho.
- Encontrarlo sin la palabra exacta. «¿Cuál era la idea para Leo?» basta: la búsqueda va por el sentido, no por el título. Y «enséñame mis tareas» muestra todo lo que sigue pendiente.
El resumen de la noche, sin reproches
Con una cuenta también puedes recibir un resumen de la mañana y otro de la noche, a la hora que elijas. Por la noche te dice lo que te espera mañana y las tareas que siguen abiertas; por la mañana, tu día. Si no hay nada, también te lo dice.
Cuando una tarea ha pasado su fecha, te lo dice sin más y te propone archivarla tú. Nunca la cierra por ti. Y cuando le dices «hecho», la tarea pasa a Completados, la lista de todo lo que has terminado o archivado: no se pierde nada, y ves también lo que has conseguido, no solo lo que falta.
Dos cosas que conviene saber antes de probarla. Para hablarle hay que abrir la aplicación y tener conexión; los recordatorios ya creados suenan aunque no haya red. Y no decide por ti qué es importante: guarda lo que dices y te lo devuelve en el momento que elegiste.
Para ir más lejos
Si las ideas te llegan sobre todo andando, el artículo sobre las notas de voz que se encuentran después explica cómo dejar de perderlas. Para lo que hay que hacer en un sitio concreto, el del recordatorio en el momento justo muestra cómo atar un recordatorio a un lugar en vez de a una hora. Y una memoria que no se repite cuenta cómo XNeuronal evita los duplicados cuando dices dos veces lo mismo.
El detalle de las funciones está en las páginas recordatorios y agenda, recordatorios por ubicación y memoria neuronal.
